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DANIEL GUEBEL - Carrera y Fracassi

Libro: Carrera y Fracassi
Autor: Daniel Guebel
EDITORIAL: Sudamericana

Medio: Revista XXIII, 2005
autor/a de la nota: Miguel Russo
Libro: Carrera y Fracassi
Autor: Daniel Guebel
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Medio: Revista Lateral, abril 2005
autor/a de la nota: Ana Sousa
Libro: Carrera y Fracassi
Autor: Daniel Guebel
Caballo de Troya - Madrid, 2004 - 384 págs., 15 e

Se trata de la primera novela aparecida en España del narrador, periodista y guionista Daniel Guebel (Buenos Aires, 1956), al que se suele incluir en la promoción de escritores argentinos que empezaron a publicar en los años noventa. Carrera y Fracassi se revela como un artefacto narrativo poderoso, desmesurado y, en ocasiones, desaforado, en el que la habilidad estilística del autor queda absolutamente fuera de toda duda y se logra un texto sólido y permanentemente trufado de melancolía, expresionismo, banalidad, ternura y un punto de desquiciamiento más que notable. Las variadas, a veces prolijas y siempre tragicómicas peripecias de dos deslucidos viajantes de comercio, antagónicos pero amigos, llenan las cerca de 400 páginas que constituyen este relato sorprendente en el que los dos personajes masculinos sobre los que recae la acción van evolucionando y enriqueciéndose –psicológicamente tan sólo, pese a sus deseos– ante nuestros ojos.
Guebel profundiza especialmente en el patetismo de Carrera, y los dos amigos (y la atmósfera de vulgaridad y grisura contra la que luchan sin armas) son héroes de la mediocridad que recuerdan en algo a los personajes de las novelas de Luis Landero. En realidad, toda la novela se encuentra plagada de trazas literarias bien ensambladas y que contribuyen a dotarla de personalidad propia. Tratar de desarrollar aquí la trama sería imposible: baste decir que nos enfrentamos a una auténtica catarata de aventuras de diversa índole (sentimentales, picarescas, oníricas, mefistofélicas, kafkianas...) irremediablemente abocadas a un fracaso perpetuo pese a los denodados esfuerzos por prosperar del bondadoso Carrera y del sinvergüenza de Fracassi, cuyas desventuradas trayectorias corren parejas con esa aguda crisis económica argentina que constituye el telón de fondo de la historia.
Éste es un buen libro en el que hay mucho de excesivo y exuberante, desde los diálogos –ágiles y ocurrentes– a las descripciones –un punto enloquecidas pero agudísimas y de gran plasticidad y comicidad cuando la escena lo requiere–, sin olvidar la inclusión sorpresiva de un par de elementos sobrenaturales y ese final casi lírico con los dos amigos propulsados por un cohete a la mismísima Luna. La Tierra, nos tememos, no es digna de la magnanimidad del noble Carrera ni de la malgastada astucia del ladino. Fracassi.

Medio:http://cultural.abc.es/ Sábado 17 de julio, 2004
autor/a de la nota: -------
Libro: Carrera y Fracassi
Autor: Daniel Guebel
REF: http://cultura.abc.es/semanal/semana/fijas/libros/escaparate_015.asp

ESCAPARATE / CRITICA NARRATIVA

AMISTAD GROTESCA

Daniel Guebel ha optado por un tono sarcástico para deformar esperpénticamente una particular realidad argentina marcada por los burscos virajes económicos y políticos, una inestabilidad que en la narrativa se expresa a través de lo imprevisible de la trama o del comportamiento de los personajes. Esa perspectiva humorística subvierte cuanto toca: la visión de la sociedad y de su organización política, la valoración del individuo y de las relaciones emprende (la amistad y el amor preferentemente) o sus aspiraciones vitales; pero también las reglas mismas de lo narrativo, la primera de todas, la verosimilitud.

Carrera y Fracassi cuenta una historia par'odica y disparatada en la que los protagonistas son dos agentes comerciales dedicados a vender electrodomésticos por tierras argentinas. Como Bouvard y Pécuchet, Carrera y Fracassi son dos personajes grotescos; como Don Quijote y Sancho, significan formas opuestas de entender la existencia: la indolencia, la bondad candorosa, la incapacidad para rebelarse ante ninguna adversidad, el amor inocente y la estupidez corresponden al monógamo Carrera; por el contrario, una incapacidad para rebelarse ante ninguna adversidad, el amor inocente y la estupidez corresponden al monógamo Carrera; por el contrario, una irresistible simpatía natural acompaña todos los actos que presiden la existencia de Fracassi, adulador mentiroso, exaltador de la conducta picaresca, perverso embaucador de voluntades, que está además tocado por la gracia del éxito en todo lo que en la vida emprende, especialmente la seducción de cuata mujer conoce -lo que no excluye a la de su amigo Carrera-.

AZARES DEL FRACASO

Establecido así el contraste, como punto de partida de la novela, el desarrollo consistirá en hacer discurri a los protagonistas por los azares del fracaso económico, familiar e individual para presentarnos la supervivencia como el ejercicio constante del milagro, el amor como un paraíso inexistente y la amistad como una culpa capaz de inferir la más humillante de las vejaciones.
Guebel se descubre en la narración de escenas esperpénticas, como un narrador dotado para la sátira y el sarcasmo, sobre todo en la búsqueda de expresiones, porque su mérito es más verbal que narrativo. Chistes de descarnada oralidad, anécdotas con inclinación a la escatología y expresiones coloquiales de gran salacidad constituyen lo mejor del repertorio de la novela.

Pero el humor le lleva a trasgredir el argumento al punto de dar al traste con cualquier sentido de verosimilitud y el ritmo narrativo se pervierte por la verginosa solución que se da a algunos confictos que son centrales en el argumento de la obra.

Medio:El Pais / Babelia, España / Sábado 17 de julio, 2004
autor/a de la nota: Ignacio Echevarría
Libro: Carrera y Fracassi
Autor: Daniel Guebel
REF: http://www.elpais.es

El argentino Daniel Guebel es una buena noticia para la narrativa. Carrera y Fracassi, su debut en España, tiene textura, intenciones y una historia que trenza fracaso y mediocridad.

Sin duda es Argentina, entre todos los de Hispanoamérica, el país que posee una tradición literaria más rica y más compleja. De ningún otro llegan propuestas narrativas tan radicales, en ningún otro se han cuestionado más hondamente las condiciones en que cabe plantearse en la actualidad la determinación misma de narrar.

A España faltan por llegar todavía algunos de los autores que han llevado más lejos este cuestionamiento y sin los cuales se hace difícil componer el mapa de la narrativa argentina. Sólo muy poco a poco parece que van abriéndose paso. El último en conseguirlo ha sido Daniel Guebel (Buenos Aires, 1956), perteneciente a una mal conocida promoción de escritores que en Argentina empezaron a publicar hacia finales de los ochenta, en un panorama literario previamente convulsionado por la perturbadora irrupción de autores como Fogwill y César Aira.

Daniel Guebel es periodista y guionista, además de narrador. Entre sus novelas se cuentan títulos como Matilde (1994), El terrorista (1998) y El perseguido (2001), que, sin haber obtenido una resonancia notable, han ido atrayendo la atención de algunos lectores muy exigentes, dando lugar a una expectativa firme e intrigada.

Carrera y Fracassi, su última novela, es la primera de este autor que llega a España, y lo hace, significativamente, de la mano de un sello editorial de creación reciente, decidido a apostar, en lo que a la narrativa toca, por voces nuevas o desoídas.

Es ésta de Guebel una novela sorprendente, que concita ecos de las más diversas procedencias para impulsar un relato tanto de textura como de intenciones muy escurridizas, en el que parece esbozarse, con circunspecta ironía, una ética del fracaso y una estética de la mediocridad.

Julio César Carrera y Carlos Cacho Fracassi trabajan como vendedores para una misma empresa de electrodomésticos. Uno y otro se hallan en los extremos de la gama de grises talentos que conforma el equipo de Sunbeam. La reservada oscuridad de Carrera, el peor vendedor de la casa, contrasta con la radiante vulgaridad de Fracassi, "cuya presencia y anécdotas parecían llenar el mundo en las reuniones de los equipos de venta de la empresa". Entre los dos, sin embargo, se establece una relación tejida tanto por la fascinación llena de aprensiones que a Carrera le produce la personalidad avasalladora de Fracassi, como por la irritación y el desdén que excitan el sadismo con que Fracassi consiente a su lado la presencia apocada de Carrera.

En una cena que Carrera organiza en su casa, Fracassi seduce a Mirtha, la mujer de Carrera, de la que termina por enamorarse perdidamente, tanto más en cuanto ella, desde muy pronto, se cansa de él y lo aborrece. Entretanto, toca fondo la grave crisis económica en que Argentina se sumió a comienzos de los noventa, y la situación laboral tanto de Carrera como de Fracassi declina irreparablemente. Por si fuera poco, Mirtha se fuga con el enano Bebe, un viejo compañero de ambos, y esto es más de lo que puede soportar Fracassi, que sufre un derrame cerebral a consecuencia del cual queda parapléjico. A partir de ese momento -ya mediada la novela-, comienza un demencial periplo en el que Carrera, embargado por una insensata solidaridad con la calamidad de su compañero, arrastra a Fracassi de un lado a otro de un país deprimido y deprimente, en un descenso casi vertical a los más sórdidos purgatorios de la miseria, de la impostura y de la picaresca.

Los trazos expresionistas de la novela se corresponden al mundo degradado que refleja. La devaluada humanidad de los personajes invita a representárselos con los rasgos embotados y a menudo grotescos de los que pueblan, por ejemplo, los dibujos de Grosz. Pero en la escritura de Guebel actúan fuerzas contrapuestas que imponen al relato su deriva imprevisible, entre la impronta inequívocamente rabelaiseana de Fracassi y la claramente kafkiana de Carrera.

El resultado es un texto irrespirable a veces y a veces conmovedor; a momentos cruel y grosero; un texto lleno de filos satíricos y caricaturescos, pero transido a su vez de patetismo y de un extraño soplo de santidad.

La prosa esquemática, desgarbada y veloz de Guebel transcurre llena de sobresaltos y de destellos. Del "universo sentimental" de Mirtha se dice, por ejemplo, que parece "el tambor de un lavarropas lleno de prendas sucias". El ruido que produce una moneda al caer sobre el piso de cemento "-Ca-tlín, Ca-tlín"- evoca al narrador "el nombre de la novia imaginaria de un inglés loco que la llama desde un hospicio".

"Hay un estilo Guebel", ha escrito César Aira, "y es tan raro que un escritor tenga estilo (es tan raro que alguien que escribe sea un escritor de verdad) que cuando aparece uno hay que aceptarlo sin más".

Muy al comienzo de la novela, durante la cena en que Mirtha y Fracassi se conocen, Carrera siente caer sobre su cabeza, "como un mantel de hule", una enorme capa de angustia que lo separa de los demás. "Estaba operativamente ciego, sólo veía lo que le pasaba. Esa distancia, esa impresión de secuestro espiritual empezó a asfixiarlo... Ahora entendía a las viudas de las películas antiguas, que miraban todo detrás de un velo tejido. Esos dibujitos rayaban el mundo. Estaban pegados a las caras de la gente, eran los chancros de la realidad".

No hay mejor modo de caracterizar el "realismo delirante" con que, al decir de los editores, está escrita esta novela, en la que el delirio lo constituye la búsqueda desesperada y cómica de la redención.

Medio:Diario ABC /2003
autor/a de la nota: --
Libro: Carrera y Fracassi
Autor: Daniel Guebel
link: http://cultura.abc.es/semanal/semana/fijas/libros/escaparate_015.asp
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